lunes, 29 de marzo de 2010

jueves, 25 de marzo de 2010

Capitulo 5: Hagámoslo otra vez. (PhantomRider)


Abrí los ojos y noté que estaba debajo de la ventana. Exactamente igual que la noche anterior.
Me pare tambaleándome y me eche una mirada en el gran espejo del tocador. Estaba exactamente igual que la tarde anterior. Con asquerosas ojeras y el pelo que parecía un estropajo. Agarre el cepillo que estaba allí y me lo pase violentamente tratando alisar la enmarañada cabellera.
Me di cuenta de que mis vestidos ya estaban colgados en el gran ropero de madera. Escogí uno sencillo para andar por casa.
-Respira hondo, Emily-Me dije a mi misma. Volví a verme en el gran espejo. Ahora si estaba bien.
Agarre mis cómodos zapatos blancos de andar por casa, me los calce y me dirigí a la puerta. Tome mucho aire y gire la llave.
-¿Señorita Emily? - La voz grave pero dulce de mujer me sobresaltó - No se preocupe, señorita - Rogó la voz mientras volvía a asomar la cabeza hacia el pasillo.
-¿Dónde esta Schäfer?-Pregunté en susurros.
-Esta en al cocina- Contestó con calmada la jovencita de cabello dorado-¿Quiere desayunar?-Me ofreció con una radiante sonrisa-Todos están abajo esperándola.- Salí de la habitación con pasos deliberados y cerré la puerta tras de mi.

La muchacha me ofreció su brazo, yo lo tome y nos echamos a andar por el pasillo hasta llegar a unas amplias escaleras que yo no recordaba haber subido.
Bajamos lentamente, yo trataba de respirara con normalidad. Al llegar planta baja nos desviamos hacia el oeste del extenso hall y entramos a un gran salón.
-Bueno días, señorita Emily-Saludaron todos cordialmente.
-Buenos días-Murmure. Me acomode en la silla continua a la del extraño pelinegro… Enfrente a mí tenia al señor Gordon, en diagonal a la señora Simone.

-Que bien se ve esta mañana-Apuntó el señor Gordon-Disculpe mi indiscreción.,
-Gracias-Agradecí tímidamente-Quiero disculparme por mi incorrecto comportamiento-Bajé la vista avergonzada.
-Nosotros sabemos que esta muy arrepentida.-Contestó el señor Gordon- Pero olvidémoslo y comencemos otra vez. - Propuso con una afectuosa sonrisa.
-Gracias por la oportunidad-Sonreí, feliz de poder remediar mis malas actitudes.
El desayuno fue poco acortado después de eso. Todo estaba bien.

sábado, 6 de marzo de 2010

Capítulo 4: Intento de fuga (PhantomRider)




Cuando volví a abrir los ojos me encontraba tendida en una cama. Varias personas estaban agrupadas a mi alrededor abanicándome.
-Señorita Emily-Schäfer apretó mi fría mano contra la suya-¿Se siente bien?-Preguntó preocupado.
-¿Dónde estoy?-Ignoré su pregunta.
-Esta en su habitación-Me senté rápidamente en la cama. Mi corsé estaba flojo.
-¿Mi habitación?-Pregunté, llevándome una mano a la cabeza.
El lugar tenía con un extraño empapelado a rayas, rojas como la sangre y color Bordeaux. Amueblada totalmente de pino opaco.
Me levante despacio. Mis pies sintieron el dulce roze de la alfombra acolchonada de color rojo vino. Camine hasta el gran tocador y alce mis ojos hacia la imagen que reflejaba el espejo empotrado en un marco dorado.
-Creo que le afectó el golpe en la cabeza…-Murmuró una voz masculina. Provenía de uno de los muchachos altos.
-Cállate, Bill.-Ordenó una voz dulce pero estricta.
-Lo siento-Se disculpo le interpelado.
Aparté mis nublados ojos de la espectral figura que se reflejaba en el espejo. Gire sobre mis talones para chocarme con intensas miradas.
-Señorita…-Levante la mano ordenándole a Schäfer que cerrara el hocico de una vez.
Sin previo aviso, las lagrimas se derramaron pode mis ojos y un sollozo sordo rodó por mi garganta hasta la superficie…
… El juego había empezado.
-Señorita Emily…-El señor Gordon se acerco a mi en tres largos pasos y me abrazó. Sus brazos eran cálidos.-¿Qué el duele?-Preguntó preocupado.
-N-nada-Balbucee y enterré mi rostro en su pecho, olía igual que mi padre, a pipa.
Cuando me logre controlar pedí que me dejaran sola. Quería enterrarme en la helada oscuridad.

Un ligero golpe de nudillos en la puerta me sobre salto.
-Señorita Emily-Una voz femenina y tranquila me llamaba.
-¿Qué sucede?-Mi voz estaba ronca a causa del llanto.
-La esperan para cenar-Mire por la ventana, estaba todo macabramente oscuro afuera. La luna contorneaba los árboles, era verdaderamente hermoso, aunque atemorizante.
-No quiero cenar-Dije mientras me levantaba de la mullida cama.
-Señorita Emily-Schäfer aporreó la puerta-Debo recordarle que su padre la dejo a mi cargo. Y le ordeno en este preciso instante que salga, o sino…
-¿O sino que?-Lo interrumpí totalmente enfadada.
-O sino entrare en su busca-La manija se sacudió. Mis dientes rechinaron.
-¡Déjeme en paz!-Grite histérica mientras trataba de abrir la ventana-No quiero cenar, gracias, y buenas noches-Di por terminada la conversación.
Logré abrir la ventana, afortunadamente había una enredadera incrustada en la pared.
Una ráfaga helada me hizo estremecer hasta la medula.
Mi mente se despejó.
Estaba siendo muy mal educada, esta buena gente me acogía como a una hija, y yo lo único que hacia era despreciar su hospitalidad.
Cerré la ventana de un tirón y me deje caer con al espalda apoyada contra la pared.
Nuevas lágrimas inundaron mis ojos, apoye mi cabeza en las rodillas y cerré los ojos.

Capitulo 3: La llegada. (PhantomRider)


Gustav bajó antes para ayudarme a bajar a mi de la gran caja tambaleante.
-Bienvenida, señorita Emily-Un hombre bastante apuesto estaba caminando hacia mi.
Detrás del bello hombre, una mujer rubia y de ojos almendrados se acercaba flanqueada por dos jóvenes muy altos.
-Hola, señor Trümper-Lo saludé con una maquinal reverencia-Gracias por esconderme-Seguí usando el mismo tono educado de antes mientras mantenía la cabeza baja
-Por favor, señorita Emily-Dijo el señor Trümper paternalmente-Tómelo como una adaptación-Sonrío abiertamente-Y por favor-Prosiguió besando mi mano-Llámeme Gordon, señorita-Volvió a sonreír.
-De acuerdo, señor Gordon-Sonreí. Era lindo sentirse aceptada.
Una ráfaga de viento soplo violentamente y me hizo estremecer instantáneamente.
-Bill, Tom-Miró a los largos jóvenes-lleven a la señorita Emily hacia adentro.
-Enseguida padre-Dijo uno de los pelinegros. Traía el cabello hacia tras y era el más alto de los dos.
Agarre el brazo que me ofreció el mas bajo y comenzamos, muy lentamente, a subir las escaleras. El frío y los zapaos de tacón no eran una buena combinación.
Cuando el caballero abrió la puerta un aire calido y seco me impacto en la cara.
-Sígame, por favor-y me encamino por un extenso hall hasta la parte este.
Una gran abertura, que estaba decorada con finos detalles en madera de roble, daba paso a el gran living. El salón estaba alfombrado, tenía un gran hogar encendido con un vivo fuego y en el techo colgaba una gran araña con millones de velas encendidas. Seguramente les tomaba todo el día prenderlas.
Pegados a un gran ventanal había unos sillones de cuero negro y una mesita de café con un jarrón repleto de mas flores silvestres.
-¿Tom?-Una voz femenina me sobre salto.
-¿Qué sucede?, Caroline-Contesto automáticamente mi acompañante mientras daba una media vuelta sobre sus talones-Estoy aquí-Salio en busca de la tal Caroline.
-Oh-Se encogió de hombros al verme parada en el medio del living-¿Nos presentas?-Pregunto enarcando una ceja hacia Tom. Quien cuadro los hombros y sonrió.
-Claro-Se acercaron mas-Carolina, ella es la señorita Emily…-Estuvo a punta de agregar algo mas pero se callo-Y señorita Emily… Ella es Caroline, mi esposa-Me sonrío-Y permítame presentarme-Paso un brazo por la cintura de Caroline-Soy Tom Kaulitz-Hizo una reverencia un enredado en Caroline. Me pareció raro, pues, Gordon se apellidaba Trümper… y el dijo que era Kaulitz… Extraño.
-Mucho gusto, señor Kaulitz-Hice una reverencia-Señora Caroline-Hice otra reverencia.
-Por favor, señorita. Llámeme Caroline-Me sonrió. Estaba siendo muy bien aceptada.
Nos quedamos mirándonos los unos a los otros hasta que el señor Gordon apareció conversando con Schäfer comos i fueran viejos amigos.
-…No se preocupe, Schäfer-Fue lo único que alcance a oír.
El pelinegro más alto venia detrás con la mujer rubia y al lado de esta había una menuda chica con el cabello del color del oro y ojos oscuros como la media noche.
-Señorita Emily-El señor Gordon me llamo la atención. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que me había quedado mirando a los últimos en llegar-Su padre me a enviado ordenes estrictas para que emplee-Mi rostro se descompuso instantáneamente-Por lo tanto -Siguió como si nada-Quiero que sepa, que tiene prohibido subir y bajar las escaleras sola-Abrí los ojos e par en par-Nos e preocupe-Agrego rápidamente-Ya lo he resuelto-Sonrío y la chica de cabello color oro se adelanto unos pasitos-Ella es Merope, su nueva doncella-Me faltaba el aire y los bordes de las cosas eran indefinidos-¿Señorita Emily?-Fue lo ultimo que escuche.

lunes, 1 de marzo de 2010

Capitulo 2: El viaje (PhantomRider)


Mi padre era parte de la corte del rey, era un hombre poderoso y todos lo conocían.
Es por eso que consiguió a un buen hombre de familia para que cuidara de mí. O mejor dicho, que me escondiera.
Las guerras eran moneda corriente en esta época, y las mujeres jóvenes eran carne fresca para los necesitados soldados.
-¿Se encuentra bien, señorita Emily?-Preguntó Gustav, preocupado.
-Si, Schäfer, no se preocupe-Me restregué las lagrimas de mis ojos y mejillas, vi por la pequeña ventanilla hacia fuera. El amanecer estaba bloqueado con cientos de nubes que lo hacían de un color perla oscuro. El aire era frió y el viento silbaba ferozmente.

Por lo que mi padre había mencionado delante mío, el viaje, en teoría, duraría unos dos días, siempre y cuando la nieve no nos alcanzara. Este seria un viaje lo suficientemente angustioso y depresivo como para pensar en mi suicidio. Podría tirarme debajo de las ruedas del carromato. O simplemente quitarme la capa y esperar a que una pulmonía terminara conmigo. Por el momento, simplemente mantendría la cordura…Mas adelante quizás la pierda. No creo que la extrañe.



~


Después de ver siempre el mismo color verde de los campos por dos días seguidos, por fin hoy conocería a mi nueva “familia”.
Comencé a divisar pequeñas casitas perdidas al costado del camino irregular y rocoso. Sin previo aviso, el tambaleante vehiculo giro y nos comenzamos a internar dentro de un campo, atravesamos una cerca blanca y seguida de esta el camino se encontraba prolijamente decorado con vayas blancas. Andamos varias metros (quizás cien) hasta que pude ver mi destino.
Allí, en el corazón del campo protegida por gruesos árboles verdes como las esmeraldas, había una gran casa blanca con un hall extenso y decorado con grandes maletones blancos llenos de flores silvestres.
-Hemos llegado, señorita Emily-Anuncio formalmente Gustav y el carruaje se detuvo enfrente a las grandes escaleras que llevaban a la puerta principal.La puertezuela del carro se abrió e instantáneamente, la puerta de la casa también.