lunes, 3 de mayo de 2010

Capitulo 9: Sorpresas (PhantomRider)


Me sentía bastante incómoda con Bill guiándome. En cualquier caso, yo conocía esa casa mucho mejor que él. Podía recordarme corriendo por las habitaciones jugando a las princesas.
A los pies de la escalera estaba Simone, Gordon y Helen charlando animadamente.
-Pasen, pasen-Fue todo lo que llegue a escuchar.
-Gracias, Helen-Gordon agarro a Simone del brazo y tironeó de ella hasta que desaparecieron por el ala derecha de la estancia.
-Oh, mi querido Bill-Dijo Helen acercándose.
-Hola, señora Valo-Se hicieron una reverencia.
-Que grande estas…-Sonrieron mutuamente-Vaya, vaya-Me miró detenidamente-Querida Emily-Nos hicimos una reverencia - Qué bella estas.
-Hace mucho que no nos veíamos-Sonreí.
-Eso es cierto-Su fina voz cantarina repiqueteaba como campanillas debido a la sorpresa-No sabía que ya se habían comprometido - Miró a Bill… ¿Qué? ¿Nosotros?
-Oh, no-Me apresuré a decir-Yo no soy su prometida-Agache la cabeza al pronunciar las palabras.
-Ah, ¿no?-Buscó a Bill como buscando una respuesta.
-No-Respondió el interpelado.
-Bueno…-Me sonrió-Pasen, somos los únicos que faltamos en el comedor.

Aun enredada en el brazo de Bill, pasamos al gran comedor de la casa. Tom y Caroline estaban sentados, enfrentados con Simone y Gordon.
-Siéntate tú aquí-Indicó el duque con un acento algo extraño-Y tú- Miro a Bill-Aquí.
Milagrosamente, Bill se tenía que sentar enfrente de mí.
-¿Ya los conocías?-Preguntó Caroline disimuladamente cuando me acomodé en mi lugar.
-Si-Sonreí-El duque es un viejo amigo de mi padre.
-Dime, Emily-Ville me llamo la atención, definitivamente tenía un acento gracioso, aunque bonito.-¿Cómo van los preparativos?-Me sonrió.
-Discúlpeme, duque Ville, pero-Lo miré sin comprender-¿Qué preparativos?-Sentía que mee estaba perdiendo algo, algo importante. Y no me gustaba.
-Los de la boda, por supuesto.-Lo dijo como si estuviese hablando de una obviedad, pero todos en el comedor quedaron estáticos.
-Lo siento mucho, duque Ville -Sonreí apenada- Pero yo no estoy comprometida con nadie.
-Pero tu padre -Hizo una pausa para mirar a Bill- Me dijo –Alternaba las miradas con Bill y su esposa, parecía un niño pequeño- que te enviaba a la casa de los Kualitz para…-Deje de escuchar y comencé a pensar en todo. Las imágenes se apilaban en mi mente como una secuencia sin fin. Recordé a las formas en los caleidoscopios. Siempre son las mismas… Y siempre dicen lo mismo.
-Me mintió -Dije horrorizada, y tape mi boca, impresionada, sentía asco- Lo de la guerra era solo una excusa, -Seguí hablando tan rápido como mi lengua podía- Me mandaron para mi compromiso.
-Señorita Emily yo…-Gordon me miró algo asustado.
-Creo –Inhalé una gran cantidad de aire- que necesito un poco de aire –Asentí mientras me ponía de pie- Sepan disculparme- Dije mirando al duque y la duquesa, que asintieron. El duque continuaba con mirada confusa, hubiera resultado casi cómico en otro situación, cualquier otra, pero no ahora.
-Yo la acompaño- Bill se puso de pie.
-¡NO!-Exclame bruscamente- Por favor –Traté de estabilizarme- Quiero estar sola, si no les molesta.
Salí corriendo del gran comedor, olvidando los modales por un rato, y dejando a todos esos ojos curiosos que me examinaban con curiosidad atrás y salí disparada a la puerta principal.
Bajé la mitad de la escalinata, me dejé caer y comencé a derramar lágrimas.
Maldita familia, maldito destino, maldito fuera el machismo que gobernaba esta estúpida época.
Las lagrimas que brotaban de mis ojos estaban cargadas de rabia. Nada de esto era justo. Aunque, en realidad, yo siempre supe que algún día que vérmelas cara a cara con esta situación.

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