sábado, 9 de octubre de 2010

8 de octubre


Hoy, a dos años de tu partida involuntaria quería contar un poco –después del duelo más largo de mi vida- lo que se me cruzó por la cabeza ese miércoles 8 de octubre de 2008.
Sinceramente, nunca se me cruzó por la cabeza que vos, justamente vos, te fueras así, tan abruptamente, rompiendo el equilibrio emocional de todos, de muchas personas que te amaban y te seguirán amando intensamente. Para mucho –en especial para mí- fuiste, sos y serás una de las personas más importantes en mi vida, creo que hablo por muchos cuando digo que para nosotros el tiempo no pasó y siempre tenemos esa esperanzadora desilusión de encontrarte sentado en el sillón esperando a que toquemos el timbre para ir a visitarte…
Con lágrimas en los ojos, y con mi corazón abierto de par en par te escribo esta “carta” se podría decir, para que te enteres –si es que podes- todo lo que siento y sintieron aquellos que, repito, te amamos.
Lo único que me hubiese importado que sepas es: que me gustaría otro abrazo tuyo, y festejarte otro chiste malo… Tío piola.

Promesas

Toda la vida prometemos cosas, por más chicas que sean, las promesas se tiene que cumplir.
Las promesas son importantes, no estarán escritas en papel ni mucho menos sancionadas como una ley. Pero son promesas… Es jurar algo.
Las promesas son juramentos que mucha gente menosprecia porque no traen consecuencia, a veces.
¿Se puede prometer no llorar por alguien?, no. Desde mi lugar, lo he prometido… Y no lo cumplí, sigo acá, llorando sobre la leche derramada.. Sigo pensando en como serían las cosas si todo hubiese sido diferente… Sigo pensado que hubiese pasado si él nunca hubiese entrado en mi vida…

Mi última carta hacia tu persona.


Simplemente ya no sé que pensar… Me gustaría que me vieras con los ojos con los que la miras a ella, me gustaría que me dijeras las mismas cosas que le decís, me gustaría que sintieras celosos por mí…
Quisiera que las lágrimas que corren por mis mejillas fueran de felicidad al escuchar como me decís cosas lindas… Pero no, estas lágrimas son el vivo reflejo de la angustia que siento al ver que ni siquiera sabes quien soy.
Me hubiese gustado que antes de hacer lo que hiciste, me hubieses aclarado que solo querías divertirte conmigo, era un juego nada más… Nada personal ni comprometido, solo largas charlas en las cuales decíamos cosas sin sentido.
Igualmente, gracias por todo, no quiero echarte en cara nada, solo quería que leyeras estoy y te dieras cuenta de que vos y ella no son los únicos que tienen corazón, no son lo únicos que sienten y pueden amar.

Aprendiendo


Recién aprendí que no sos una persona indispensable en mi vida, porque desde que me dijiste que no, aprendí a atarme los cordones yo sola, y que la soledad a veces está buena.
No me interesa más tu vida, te la regalo… Es aburrida y encima buscas gente aburrida con la cual rodearte para no salirte de la rutina…
Prefiero tener mi propia vida -la que perdí yéndome atrás tuyo-, buscar mis propias aventuras, hacerme la loca, la reventada y mandar a la mierda al que se me cante. Quiero ser yo misma… y no estar pendiente de lo que puedas llegar a pensar vos. Como dice el dicho “un clavo saca a otro clavo”… En mi caso, espero encontrar a mi chaleco de fuerza, a ese loco lindo que me aguante y me ame así, gritona, extrovertida y sobre todo, caradura. Si, soy caradura y no me importa decirte en la cara lo muy pelotudo que resultaste ser.
Igualmente, gracias, si no me hubieses rechazado, hubiese cometido el error más grande de mi vida, estar con vos.