sábado, 8 de octubre de 2011

Y tres años después...


Ya van tres años… TRES AÑOS, es muchísimo y tu ausencia se vive cada día más…
Las perdidas importantes no se superan, sino que se aprende a vivir con ellas y a tratar de estar lo mejor posible para uno, para los otros y para que vos veas que todos lo que nos enseñaste indirectamente lo aprendimos y lo estamos usando.

Hace mucho que no te escribía algo, casi un año diría yo… Pero igual siempre pienso en vos, así sea un rato corto, cuando llego a mi casa, o cuando no tengo nada que me distraiga.
Fuiste de esas personitas que se necesitan mucho y te fuiste rápido… Entonces te necesito más y más y nunca va a haber alguien igual porque sos único.

Ojalá estuvieses acá, no sabés todas las cosas que pasaron y que van a pasar… Te extraño, demasiado, más que mucho. Quiero escuchar un chiste tuyo otra vez, chocar los cinco cuando nadie se nos reía de lo que decíamos pero nos festejábamos mutuamente los chistes.
Me da rabia que nuestro “nos vemos” no haya llegado nunca. Es el día de hoy que me acuerdo la última vez que te vi, estabas en el sillón mirando el partido y tomábamos mate. Quiero una última sebada.

miércoles, 1 de junio de 2011

La identidad no existe en este reino.

Había una vez, un gran reino poblado de sapos y brujas muy feas. Los sapos llevaban verrugas por todos lados y traían la piel escamosa y babosa… Y las brujas, bueno, que podríamos decir, se hacían las coquetas arreglándose el pelo pero igual seguían teniendo los pelos pajosos y canosos, con narices puntiagudas y largas como una rama de árbol, llevaban verrugas en sus brazos y unos feos labios pintados de rojo.

Cada bruja se casaba con un sapo, algunos eran más grande que otros y algunas brujas eran más flacas que otras, pero de todas formas seguían siendo iguales, todos iguales, ninguno sobresalía. Eran todos feos y de mente perversa.

Un día cualquiera, en una monótona casa cualquiera de ese maloliente reino llegó a casa una hermosa bebé. Con su piel brillante como una perla y suave como el algodón. Traía poquito pelo en la cabeza, era rizado y de color castaño, sus ojos eran marrones, casi como el chocolate. Era un bebé verdaderamente precioso y perfecto.

Pero algo iba mal, la pequeña niña nunca se pareció a sus padres, siempre fue diferente, perfecta, con nariz respingadita y contextura más bien flacucha, de estatura mediana y una larga cabellera que sus hermanas brujas se encargaban de peinar todas las mañanas.

Un día cualquiera en ese pozo frío y siniestro, llegaron dos ancianitas, llevaban pañuelos en las cabezas de color blanco y sus caras reflejaban la desesperación, el cansancio, la fortaleza, sus rostros eran un muestrario de sentimientos.

La niña vio pasar por el frente de su horrendo jardín a las dos ancianitas y las siguió… De cierta forma, se parecía a ellas. Piel color perla, ojos de un color vivo, narices normales y no traían verrugas.

-Disculpen-Dijo la chica plantándose frente a ellas-¿Qué son ustedes?-Preguntó con curiosidad y abrí los ojos con expectativa.

Las ancianas se miraron entre ellas y contestaron al unísono:

-Somos abuelas-Sus alientos chocaron contra la cara de la joven y esta lo aspiró. Era fresco. No se parecía en nada a de sus padres, hermanos y hermanas.

-¿Vos cómo te llamas?-Preguntó la abuelita más avejentada.

-No lo sé realmente-Toda su vida, la chica, había sentido que no pertenecía a ese lugar, ella era demasiado diferente a ellos, no pensaba igual, no caminaba igual. Varias veces se había sentido un adefesio…

La abuela más joven tomó su mano y le dijo:

-Querida-La chica se estremeció al tacto, era suave, como el de ella-Nuestra nieta.

Confundida, la chica se dejó llevar por las abuelas lejos de aquel lugar, e inmediatamente comprendió que a lo que ellas se referían era: ellas eran su identidad.

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Gente que no esté de acuerdo con mi opinión abstenerse. Respeten las opiniones y listo. Gracias.

viernes, 20 de mayo de 2011

formspring.me

Pregúntame, pregúntame :3

domingo, 15 de mayo de 2011

Casi a los quince, justo en el mes de Mayo.


De repente pasó ya casi un año, de repente eso que yo antes sentía al rojo vivo parece ser una cascarita…

Jamás me voy a olvidar de tus primeas palabras, de tu: “Te estaba buscando”… Nunca jamás nadie me dijo que me buscaba, es más, la mayoría preferiría perderme. Me hiciste sentir importante, casi tan importante como cuando uno cumple años y todos parecen quererte, aunque simplemente son caretas, disfraces para no quedar mal… Eso fuiste, un disfraz.

No pretendo hacerte responsable de mis infelices cuatro meses, en todo caso, yo prefería estar así. Estar sería, olvidarme de que me gusta reírme todos los días, de que me gusta sentir el aire entrar en mi garganta y recorrer mis pulmones para nuevamente liberarlo por la nariz y así formar un suspiro. Esas sonrisas que no puedo contener, porque me gusta ver como mis hoyuelos se forman a los bordes de mis labios dándome la impresión de que tengo la sonrisa de un gatito… El ser feliz y ver en las fotos mis ojos centellar, eso es lo que me gusta.

Quizás tenías razón, era mejor quedar como amigos, como compañeros… Como amigos… Amigos sádicos y sadomasoquistas que vivían para lastimarse el uno al otro… A veces pienso si yo sólo fui un juego, y por ser tan chiquita y caprichosa me terminé lastimando yo misma.

Igualmente, gracias por los cumplidos, por los mimos y las muestras de cariño. Gracias por haberme hecho creer una reina cuando bien ambos sabíamos que yo era un sapo del estanque. Gracias por haberme abierto los ojos y hacerme hecho madurar, por que sí, con vos aprendí a crecer y valorar otras cosas, no solo caras bonitas y sonrisas brillantes… Gracias.

En toda mi vida voy a poder olvidar lo que fuiste, un amor adolescente, un amor de principiantes, un amor que jamás se concreto, una salida que jamás salió, una película que jamás se miró.

Creo que ya es hora, después de un año de luto, con altos y bajos tengo que dejarte ir, tengo que poder decir con convicción “Ya no me importa más” tengo que dejarme ser.

Cuando una tiene quince años, cree saber todo, cree ser madura e inteligente. Pero no es así, una a los quince recién empieza a conocer a las personas, y algo mucho más importante, a una misma. Hubiese sido capaz d matar por vos, nadé contra la corriente durante un mes, peleando con mis amigos por que te quisieran tanto como yo. Siendo la equivocada, y teniendo ustedes razón, les pido perdón y un eterno agradecimiento por todas esa carilinas que me regalaron y las piernas que me prestaron para dejarme llevar, gracias.

sábado, 14 de mayo de 2011

Lo de hoy que era para ayer...


Actualmente vivo en un laberinto, no ansío encontrar la salida, pero tampoco quiero quedarme mucho tiempo acá.

Ya no sé en quién confiar, las posibilidades de sentir cómoda con alguien desaparecen como los días que quedaron atrás y jamás se volverán a vivir, ni en un millón de años los recuerdos volverán a pasar, porque esos son, recuerdos, y de esa manera actúan, haciéndote recordar el pasado.

Ciertas cosas me hicieron reflexionar sobre mi vida, de repente, me di cuenta de que no vivía tan feliz como yo creía. De repente el panorama se vuelve oscuro, ¿qué me queda? Llorar todos los días al volver del colegio, encerrarme en mi pieza a leer historias y creerme la protagonista para escapar de la realidad. Ser un espectro que lo único que hace es copiar la tarea, respirar el aire vital de otros y luego, no soy nada, no existo, no queda nada.

La gente ilusa y optimista dice que ya vendrán tiempos mejores, la gente deprimida y negativa dice que podríamos estar peor… Y la gente como yo, que sólo piensa en el presente, tata de saber como sobrellevar esta situación.

Quiero encontrar la manera más trágica de acabar con todo para quedar en la memoria de los que me ignoraron. Quiero ser la Eugenia que alguna vez en sexto grado, ganó la presidencia del curso y se creyó la primera dama. Quiero recuperar mi nombre, ¿dónde estás?

Adolescencia proviene del termino adolecer, es decir, dolor… Pero, jamás creí en lo que me decían hasta que lo viví, ahora que lo vivo, en carne propia, al rojo vivo, quemándome esas ilusiones de nena caprichosa, puedo entender… Que injusta es la vida, te quita sin preguntar… Pero a la vez los optimistas me dicen que es muy buena, porque nos da sin que pidamos…

Quisiera ser una típica chica común, con problemas de amores insignificantes, la cabeza vacía y con la única preocupación de verme linda… No me pueden ver linda si yo no me veo linda, ¿se entiende a lo que me refiero?, a veces presiento de que me estoy preocupando mucho por el futuro, por mi vida. Y dejando de lado lo bueno de este presente… Pero es inevitable, no puedo dejar de pensar, me gustaría, pero no… no puedo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Maneras trágicas de acabar con todo para quedar en la memoria de los que me ignoraron.

El lado oscuro de un osito de peluche (pequeño cuento)


Una vez más la milenaria, la infinita invasión había fracasado. Siempre era igual, no importara cuantas veces lo planearan, siempre fracasaban. No valía hacerle caras, pedirle de rodillas o llorar hasta el hartazgo, ella siempre les decía que no.

No era la primera vez que recibían una negativa de su parte, todos los días, en cualquier momento, ella se negaba.

-No-Respondió ella con aire cansado y el ceño fruncido.

Ariel resignado, fue a su habitación arrastrando los pies y se sentó en la cama.

-Mamá volvió a decir que lo mismo-Le informó a su acompañante.

Su amigo se quedó en silencio con sus ojos bien abiertos y la sonrisa que, Ariel, sabía que era falsa. Ariel lo agarró por debajo de los brazos y lo sentó sobre sus piernas, Lotso, su osito, lo contempló con su congelada expresión de felicidad.

Para cuando el papá de Ariel llegó a casa, la noche se había instalado y la luna espiaba por las ventanas de la casa.

-Estoy agotadísimo-Dijo el papá a la mamá, desajustando el nudo de su corbata.

-Ya está la comida, decile a Ariel que se lave las manos…-Ariel la oyó y gritó desde su cuarto.

-Ponele un plato a Lotso también-La mamá suspiró y se fue a la cocina.

Durante la cena el papá y la mamá se pusieron a hablar de trabajo, algo que a Lotso y Ariel odiaban, porque no entendían nada.

Para cuando llegó la hora de dormir, la mamá acostó a Ariel y le dio un beso en la frente, a Lotso también, y se fue, dejando la puerta entornada y la luz del velador prendida.

-Mañana-Ariel le explicó a su oso- Vamos a meterte en mi mochila para poder…-Bostezó, estaba agotado-Buenos noches-Se durmió.

A la mañana siguiente, la mamá despertó a Ariel y a su vez, Ariel despertó a Lotso. Bajaron a desayunar, Ariel preparó sus juguetes para llevar al jardín y disimuladamente me tió a Lotso en su mochilita.

-¡ARIEL!-La mamá se acercó-Dejá al osito acá, hijo, lo vas a perder.

-Pero mamá, Lotso quiere estudiar como yo-La mamá agarró al oso y lo puso sobre el sillón-Los osos no estudian con los nenes.

Una vez más la milenaria, la infinita invasión de los osos de peluche, había fracasado.


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Dejemos de sospechar de nuestros amantes y sospechemos de nuestros osos, un día nos abrazan para dormir y a otro nos querrán tapar la cabeza con la almohada(?)

XOXO LunaJubits...

domingo, 23 de enero de 2011

Por favor...


Deseo extirpar mi imaginación, dejar secar mis ilusiones y hacer que brote la cordura y lo poco de realismo que queda en mí.

Deseo gritar que ya pares, que me dejes en paz, no quiero más nada, déjenme sola. ¿Tanto cuesta un poco de intimidad?Mi corazón tartamudea con cada frase o foto cariñosa, con cada muestra de afecto siento que me pesa más y más… ¿Qué estaré haciendo mal para que nadie quiera entregarme su corazón?, si yo el mío ya lo entregué cientos de veces…

Nuevamente se anegan esas lágrimas amargas, esas que están teñidas de angustia, siempre se vuelve al mismo punto, es como caminar en círculos, como perseguir tu propia cola, como dar vueltas sobre un mismo eje, observando siempre la misma secuencia hasta que el mareo te gana y te dejas caer… Eso es lo que quiero, dejarme caer, pero, ¿y si jamás puedo volver?

Sólo dejáme sola, quiero llorar sin ser juzgada. Y si de todas formas querés consolarme, no digas nada, quedáte en silencio y escucha como rebotan mis lágrimas contra el piso… Sólo eso deseo.

viernes, 21 de enero de 2011

Por egoistas

Por egoístas, por sólo pensar en nuestros sentimientos, por no querer abrir los ojos. Por no ver más allá de nuestras largas pestañas, eso es lo que nos condujo a esto, a esta soledad, esta desolación.
Las personas cambian, pero, una vez que eliges que sean amigos tuyos, no importa cuanto cambien, siempre los vas a amar. No pienso pedir perdón, no tengo por qué disculparme, en todo caso, es tu turno, ahora vos tenés que autocriticar tu forma de ser y tus actitudes. No me interesa lo que pienses de mí, porque yo estoy segura que mi forma de ser es mucho mejor que la tuya.
Como ya te dije, de todas formas, gracias por todo. La pasé bien siendo amigos, es tiempo de que vos me pidas perdón y aceptes que sos tan igual a mí que no podés soportar ver en otros tus defectos.
Suerte, y ojalá que tus malas actitudes jamás te hagan quedar solo, aunque te lo mereces en cierta forma.

Lamento de plástico


Allí, como siempre, tiesa, seria, inmóvil, observada por todos y yo observando a todos. No les incómoda que no pestañee cuando los miro, o que jamás desvié mi mirada cuando nuestros ojos se cruzan.
Arrumbada en un rincón, codiciada por muchas, pero al alcance de pocas. A la eterna espera de conseguir un dueño, alguien que simplemente dé dinero por mí… Eternamente a la venta.
Para la frivolidad, y la superficialidad, soy perfecta… Piel blanca y lisa como la porcelana, pestañas peinadas y largas, mirada penetrante y ojos brillantes, labios perfectamente cincelados y con un toque de brillo, pelo perfectamente peinado y prolijo, vestido de época, limpio y planchado, zapatos de charol y un enorme moño decorando lo alto de mi cabeza… Soy la viva imagen de la perfección… Pero… ¿para que sirve ser bella si jamás lograré nada?
Hago resonar suspiros de las gargantas de las niñas, envidia y obsesión por parecerse de las adolescentes, y recuerdos de las ancianas… ¿ya sabes quién soy?, sí, una muñeca.

jueves, 6 de enero de 2011

Capitulo 10: A eso se lo llama destino (PhantomRider)

Aunque mi cuerpo se estaba entumecido, yo seguía afuera llorando.
-Emily-Helen estaba parada detrás de mi-Cariño, se te caerán los dedos si sigues aquí-Me tapó con una manta.
-Está bien -Seguí con la mirada clavada en el piso.
-No, no está bien -Se sentó a mi lado- Estás helada-Agarró mis congeladas manos.
-Estoy bien-Volví a repetir.
-Emily-Suspiró frustrada-¿Me dejas contarte algo?-Asentí- Gracias -Frotó mis manos para darme calor-A nosotras, las mujeres,-Comenzó-Desde que llegamos al mundo estamos condenadas a vivir bajo el control de los hombres-Hizo una pausa- Tú lo sabías, ¿verdad?-Preguntó.
-Si-Susurré.
-Bueno -Tomo aire, ahora miraba la luna con aire soñador- Pero ¿sabes?-Hizo otra pausa y giró la cabeza hacía mí otra vez- Si una cambia su punto de vista, pude verlo como un trabajo al que estamos destinadas, servir a los hombres -Hizo una pausa, no me había gustado la forma en la que dijo eso -Y sólo nosotras podríamos hacerlo, porque sin nosotras, la vida de un hombre estaría vacía…-Levanté la mirada para observarla.
-No entiendo-Negué algo mareada, ¿A dónde quería llegar?-¿Un trabajo?
-Bueno-Torció la boca -Si quieres llámalo pasatiempo -¿Me estaba diciendo que tomara como un pasatiempo el ser gobernada por un hombre?- Pero ese no es el punto -Agregó rápidamente -El punto es que, es nuestro destino… y Bill es un muchacho bastante guapo -Soltó una risilla.
¿De qué servía que fuese guapo si me maltrataría?
-Pero… No lo conozco –La mire preocupada- Y él tampoco a mí -Me estremecí- No sabemos nada el uno del otro.
-No, aún -Acarició mi mejilla- Pero tiene toda una vida para hacerlo.
-¿Y que pasa si él y yo no nos gustamos?-Alcé mis ojos, desafiándola.
-Emily -Su voz perdió toda la dulzura- Todos los matrimonios son arreglos entre padres -Me miró algo enojada, tenía razón. Todos -Nuestra vida misma esta arreglada desde que uno nace, ese es el destino y tú no puedes hacer nada para cambiarlo -Se paró bruscamente- Te estamos esperando para tomar el té. -Entro en la casa sin decir nada más. Si aprendía a asustar la mitad de bien que ella, no tendría nada que temerle a mi futuro marido.
Miré a los pobres caballos atados a los carruajes. Suspirando me puse torpemente de pie. Con las piernas duras como garrotes, logré llegar hasta la puerta principal y entré.
Bill estaba parado en el medio del Hall con la mirada inquieta y sus manos metidas en los bolsillos de su saco.

Amor mío...

Lógicamente, y por desgracia, todavía no sé quien serás. Quizás seas alto o bajo, gordo o flaco… No me interesa realmente eso, simplemente quiero saber cómo si sos como persona.
Quisiera que fueras charlatán pero a la vez que me escuches cuando te lo pida, o no, y que me hagas sentir única, la más especial de todas. Quiero que me regales sonrisas, y yo regalarte las mías, que hace rato tengo guardadas y quieren salir a la luz del día.
Una vez, alguien me dijo que lo bueno se hace esperar… Y así lo creo, cuando llegues, yo sé que no te vas a ir más, me vas a acompañar y yo a vos. No quiero los poemas, ni nada de eso, una salida sencilla algún lado sencillo o simplemente quedarnos en casa. Nada de cursilerías, ni romanticismos… Quiero ser tu amiga con privilegio.
Ojalá estés leyendo esta carta, ahí, muy lejos donde no te puedo ver todavía. Escondido entre las personas, esperando a que te necesite más de lo que te necesito ahora…
…Ni vampiros, ni príncipes. Sólo vos.

Valijas para el 2011

Otra vez al punto de partida, el tablero de reacomodó y los fichas fueron a parar a la “salida” que creí haber dejado atrás hace ya unos tres años…
Ese sentimiento de incomprensión, esos miles de oídos que son capaces de escucharte, pero no llegan a entenderte del todo. Esas risas que te hacen feliz en el momento de compañía, pero cuando te quedás sola parecen burlescas y llenas de melancolía. Esa persona que ansío conocer, esas personas que espero no perder, y esa gente que ya no está… Que caprichosa es la vida, y que segura es la muerte, está tan segura de ganar, que toda una vida de ventaja nos da…
Cosas que no confió a nadie, cosas que me calló por no herir y cosas que me silencio pro el simple hecho de saber que no van a entender. Último mes del año, y más sola que nunca… Pasé cosas malas, algunas peores que otras, conocí gente maravillosa y otras que preferiría no recordar, aunque siempre están ahí, deambulando a mi alrededor, mostrándome lo perfecta que pueden ser sus vidas llenas de mentiras. Estoy luchando por ser feliz con la verdad, aunque sé que, quizás, no lo voy a lograr, una vida feliz, es una vida basada en mentiras.
Sólo una mente abierta, o quizás alguien que no exista, podría terminar de entender mi manera de ver las cosas, los dolores que parecen desaparecer, pero vuelven a surgir en los momentos más duros. Ni el llanto me hace sentir bien esta vez.
Extraño a alguien, no estoy segura… Lloro por varios, pero en ninguno en especial. ¿Alguien explíqueme que pasa? ¿Por qué desde aquel día no volví a ser yo misma? Quiero volver al día anterior, antes de que todo cambiar, antes de entrar en este espiral… No se llama depresión, se llama confusión… Preguntas que voy a silenciar, y preguntas que olvidaré… Eso es todo lo que sé que me llevaré al 2011.