viernes, 21 de enero de 2011

Lamento de plástico


Allí, como siempre, tiesa, seria, inmóvil, observada por todos y yo observando a todos. No les incómoda que no pestañee cuando los miro, o que jamás desvié mi mirada cuando nuestros ojos se cruzan.
Arrumbada en un rincón, codiciada por muchas, pero al alcance de pocas. A la eterna espera de conseguir un dueño, alguien que simplemente dé dinero por mí… Eternamente a la venta.
Para la frivolidad, y la superficialidad, soy perfecta… Piel blanca y lisa como la porcelana, pestañas peinadas y largas, mirada penetrante y ojos brillantes, labios perfectamente cincelados y con un toque de brillo, pelo perfectamente peinado y prolijo, vestido de época, limpio y planchado, zapatos de charol y un enorme moño decorando lo alto de mi cabeza… Soy la viva imagen de la perfección… Pero… ¿para que sirve ser bella si jamás lograré nada?
Hago resonar suspiros de las gargantas de las niñas, envidia y obsesión por parecerse de las adolescentes, y recuerdos de las ancianas… ¿ya sabes quién soy?, sí, una muñeca.

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