jueves, 6 de enero de 2011

Valijas para el 2011

Otra vez al punto de partida, el tablero de reacomodó y los fichas fueron a parar a la “salida” que creí haber dejado atrás hace ya unos tres años…
Ese sentimiento de incomprensión, esos miles de oídos que son capaces de escucharte, pero no llegan a entenderte del todo. Esas risas que te hacen feliz en el momento de compañía, pero cuando te quedás sola parecen burlescas y llenas de melancolía. Esa persona que ansío conocer, esas personas que espero no perder, y esa gente que ya no está… Que caprichosa es la vida, y que segura es la muerte, está tan segura de ganar, que toda una vida de ventaja nos da…
Cosas que no confió a nadie, cosas que me calló por no herir y cosas que me silencio pro el simple hecho de saber que no van a entender. Último mes del año, y más sola que nunca… Pasé cosas malas, algunas peores que otras, conocí gente maravillosa y otras que preferiría no recordar, aunque siempre están ahí, deambulando a mi alrededor, mostrándome lo perfecta que pueden ser sus vidas llenas de mentiras. Estoy luchando por ser feliz con la verdad, aunque sé que, quizás, no lo voy a lograr, una vida feliz, es una vida basada en mentiras.
Sólo una mente abierta, o quizás alguien que no exista, podría terminar de entender mi manera de ver las cosas, los dolores que parecen desaparecer, pero vuelven a surgir en los momentos más duros. Ni el llanto me hace sentir bien esta vez.
Extraño a alguien, no estoy segura… Lloro por varios, pero en ninguno en especial. ¿Alguien explíqueme que pasa? ¿Por qué desde aquel día no volví a ser yo misma? Quiero volver al día anterior, antes de que todo cambiar, antes de entrar en este espiral… No se llama depresión, se llama confusión… Preguntas que voy a silenciar, y preguntas que olvidaré… Eso es todo lo que sé que me llevaré al 2011.

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