viernes, 20 de mayo de 2011

formspring.me

Pregúntame, pregúntame :3

domingo, 15 de mayo de 2011

Casi a los quince, justo en el mes de Mayo.


De repente pasó ya casi un año, de repente eso que yo antes sentía al rojo vivo parece ser una cascarita…

Jamás me voy a olvidar de tus primeas palabras, de tu: “Te estaba buscando”… Nunca jamás nadie me dijo que me buscaba, es más, la mayoría preferiría perderme. Me hiciste sentir importante, casi tan importante como cuando uno cumple años y todos parecen quererte, aunque simplemente son caretas, disfraces para no quedar mal… Eso fuiste, un disfraz.

No pretendo hacerte responsable de mis infelices cuatro meses, en todo caso, yo prefería estar así. Estar sería, olvidarme de que me gusta reírme todos los días, de que me gusta sentir el aire entrar en mi garganta y recorrer mis pulmones para nuevamente liberarlo por la nariz y así formar un suspiro. Esas sonrisas que no puedo contener, porque me gusta ver como mis hoyuelos se forman a los bordes de mis labios dándome la impresión de que tengo la sonrisa de un gatito… El ser feliz y ver en las fotos mis ojos centellar, eso es lo que me gusta.

Quizás tenías razón, era mejor quedar como amigos, como compañeros… Como amigos… Amigos sádicos y sadomasoquistas que vivían para lastimarse el uno al otro… A veces pienso si yo sólo fui un juego, y por ser tan chiquita y caprichosa me terminé lastimando yo misma.

Igualmente, gracias por los cumplidos, por los mimos y las muestras de cariño. Gracias por haberme hecho creer una reina cuando bien ambos sabíamos que yo era un sapo del estanque. Gracias por haberme abierto los ojos y hacerme hecho madurar, por que sí, con vos aprendí a crecer y valorar otras cosas, no solo caras bonitas y sonrisas brillantes… Gracias.

En toda mi vida voy a poder olvidar lo que fuiste, un amor adolescente, un amor de principiantes, un amor que jamás se concreto, una salida que jamás salió, una película que jamás se miró.

Creo que ya es hora, después de un año de luto, con altos y bajos tengo que dejarte ir, tengo que poder decir con convicción “Ya no me importa más” tengo que dejarme ser.

Cuando una tiene quince años, cree saber todo, cree ser madura e inteligente. Pero no es así, una a los quince recién empieza a conocer a las personas, y algo mucho más importante, a una misma. Hubiese sido capaz d matar por vos, nadé contra la corriente durante un mes, peleando con mis amigos por que te quisieran tanto como yo. Siendo la equivocada, y teniendo ustedes razón, les pido perdón y un eterno agradecimiento por todas esa carilinas que me regalaron y las piernas que me prestaron para dejarme llevar, gracias.

sábado, 14 de mayo de 2011

Lo de hoy que era para ayer...


Actualmente vivo en un laberinto, no ansío encontrar la salida, pero tampoco quiero quedarme mucho tiempo acá.

Ya no sé en quién confiar, las posibilidades de sentir cómoda con alguien desaparecen como los días que quedaron atrás y jamás se volverán a vivir, ni en un millón de años los recuerdos volverán a pasar, porque esos son, recuerdos, y de esa manera actúan, haciéndote recordar el pasado.

Ciertas cosas me hicieron reflexionar sobre mi vida, de repente, me di cuenta de que no vivía tan feliz como yo creía. De repente el panorama se vuelve oscuro, ¿qué me queda? Llorar todos los días al volver del colegio, encerrarme en mi pieza a leer historias y creerme la protagonista para escapar de la realidad. Ser un espectro que lo único que hace es copiar la tarea, respirar el aire vital de otros y luego, no soy nada, no existo, no queda nada.

La gente ilusa y optimista dice que ya vendrán tiempos mejores, la gente deprimida y negativa dice que podríamos estar peor… Y la gente como yo, que sólo piensa en el presente, tata de saber como sobrellevar esta situación.

Quiero encontrar la manera más trágica de acabar con todo para quedar en la memoria de los que me ignoraron. Quiero ser la Eugenia que alguna vez en sexto grado, ganó la presidencia del curso y se creyó la primera dama. Quiero recuperar mi nombre, ¿dónde estás?

Adolescencia proviene del termino adolecer, es decir, dolor… Pero, jamás creí en lo que me decían hasta que lo viví, ahora que lo vivo, en carne propia, al rojo vivo, quemándome esas ilusiones de nena caprichosa, puedo entender… Que injusta es la vida, te quita sin preguntar… Pero a la vez los optimistas me dicen que es muy buena, porque nos da sin que pidamos…

Quisiera ser una típica chica común, con problemas de amores insignificantes, la cabeza vacía y con la única preocupación de verme linda… No me pueden ver linda si yo no me veo linda, ¿se entiende a lo que me refiero?, a veces presiento de que me estoy preocupando mucho por el futuro, por mi vida. Y dejando de lado lo bueno de este presente… Pero es inevitable, no puedo dejar de pensar, me gustaría, pero no… no puedo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Maneras trágicas de acabar con todo para quedar en la memoria de los que me ignoraron.

El lado oscuro de un osito de peluche (pequeño cuento)


Una vez más la milenaria, la infinita invasión había fracasado. Siempre era igual, no importara cuantas veces lo planearan, siempre fracasaban. No valía hacerle caras, pedirle de rodillas o llorar hasta el hartazgo, ella siempre les decía que no.

No era la primera vez que recibían una negativa de su parte, todos los días, en cualquier momento, ella se negaba.

-No-Respondió ella con aire cansado y el ceño fruncido.

Ariel resignado, fue a su habitación arrastrando los pies y se sentó en la cama.

-Mamá volvió a decir que lo mismo-Le informó a su acompañante.

Su amigo se quedó en silencio con sus ojos bien abiertos y la sonrisa que, Ariel, sabía que era falsa. Ariel lo agarró por debajo de los brazos y lo sentó sobre sus piernas, Lotso, su osito, lo contempló con su congelada expresión de felicidad.

Para cuando el papá de Ariel llegó a casa, la noche se había instalado y la luna espiaba por las ventanas de la casa.

-Estoy agotadísimo-Dijo el papá a la mamá, desajustando el nudo de su corbata.

-Ya está la comida, decile a Ariel que se lave las manos…-Ariel la oyó y gritó desde su cuarto.

-Ponele un plato a Lotso también-La mamá suspiró y se fue a la cocina.

Durante la cena el papá y la mamá se pusieron a hablar de trabajo, algo que a Lotso y Ariel odiaban, porque no entendían nada.

Para cuando llegó la hora de dormir, la mamá acostó a Ariel y le dio un beso en la frente, a Lotso también, y se fue, dejando la puerta entornada y la luz del velador prendida.

-Mañana-Ariel le explicó a su oso- Vamos a meterte en mi mochila para poder…-Bostezó, estaba agotado-Buenos noches-Se durmió.

A la mañana siguiente, la mamá despertó a Ariel y a su vez, Ariel despertó a Lotso. Bajaron a desayunar, Ariel preparó sus juguetes para llevar al jardín y disimuladamente me tió a Lotso en su mochilita.

-¡ARIEL!-La mamá se acercó-Dejá al osito acá, hijo, lo vas a perder.

-Pero mamá, Lotso quiere estudiar como yo-La mamá agarró al oso y lo puso sobre el sillón-Los osos no estudian con los nenes.

Una vez más la milenaria, la infinita invasión de los osos de peluche, había fracasado.


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Dejemos de sospechar de nuestros amantes y sospechemos de nuestros osos, un día nos abrazan para dormir y a otro nos querrán tapar la cabeza con la almohada(?)

XOXO LunaJubits...