viernes, 13 de mayo de 2011

El lado oscuro de un osito de peluche (pequeño cuento)


Una vez más la milenaria, la infinita invasión había fracasado. Siempre era igual, no importara cuantas veces lo planearan, siempre fracasaban. No valía hacerle caras, pedirle de rodillas o llorar hasta el hartazgo, ella siempre les decía que no.

No era la primera vez que recibían una negativa de su parte, todos los días, en cualquier momento, ella se negaba.

-No-Respondió ella con aire cansado y el ceño fruncido.

Ariel resignado, fue a su habitación arrastrando los pies y se sentó en la cama.

-Mamá volvió a decir que lo mismo-Le informó a su acompañante.

Su amigo se quedó en silencio con sus ojos bien abiertos y la sonrisa que, Ariel, sabía que era falsa. Ariel lo agarró por debajo de los brazos y lo sentó sobre sus piernas, Lotso, su osito, lo contempló con su congelada expresión de felicidad.

Para cuando el papá de Ariel llegó a casa, la noche se había instalado y la luna espiaba por las ventanas de la casa.

-Estoy agotadísimo-Dijo el papá a la mamá, desajustando el nudo de su corbata.

-Ya está la comida, decile a Ariel que se lave las manos…-Ariel la oyó y gritó desde su cuarto.

-Ponele un plato a Lotso también-La mamá suspiró y se fue a la cocina.

Durante la cena el papá y la mamá se pusieron a hablar de trabajo, algo que a Lotso y Ariel odiaban, porque no entendían nada.

Para cuando llegó la hora de dormir, la mamá acostó a Ariel y le dio un beso en la frente, a Lotso también, y se fue, dejando la puerta entornada y la luz del velador prendida.

-Mañana-Ariel le explicó a su oso- Vamos a meterte en mi mochila para poder…-Bostezó, estaba agotado-Buenos noches-Se durmió.

A la mañana siguiente, la mamá despertó a Ariel y a su vez, Ariel despertó a Lotso. Bajaron a desayunar, Ariel preparó sus juguetes para llevar al jardín y disimuladamente me tió a Lotso en su mochilita.

-¡ARIEL!-La mamá se acercó-Dejá al osito acá, hijo, lo vas a perder.

-Pero mamá, Lotso quiere estudiar como yo-La mamá agarró al oso y lo puso sobre el sillón-Los osos no estudian con los nenes.

Una vez más la milenaria, la infinita invasión de los osos de peluche, había fracasado.


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Dejemos de sospechar de nuestros amantes y sospechemos de nuestros osos, un día nos abrazan para dormir y a otro nos querrán tapar la cabeza con la almohada(?)

XOXO LunaJubits...

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