lunes, 27 de febrero de 2012

Black Veil Brides: "Someone like you" ~capítulo 6~ (Fan Fiction)


Esa noche fue una de las que mejor dormir… Fue extraño cuando me levanté al otro día mientras Pericles me caminaba por la espalda y Ashley yacía quieto a mi lado, con sus perfectos labios un tanto abiertos. Con cuidado acaricie su perfecta nariz, y luego acaricié sus hombros y parte de su espalda… En serio se había quedado, no lo podía creer.

Me puse de pie, un puntazo de dolor me recorrió todo el cuerpo… Mi rodilla. No tenía muy buen aspecto, y se notaba que durante la noche (no sé bien cuándo) había estado sangrando un poco. Dejé de prestarle atención a eso e ignorando el dolor, busqué alguna remera que me tapara aunque sea hasta por debajo de mi trasero y fui hacia la cocina a preparar el desayuno. Conecté la cafetera y puse a tostar un poco de pan.

De repente, la quietud del lugar de quebró con un fuerte chillido que trataba de imitar el ringtone de un celular. Escuché como Ashley se incorporaba violentamente y de repente el chillido cesó.

-Ho… Hola-Escuché que Ash contestaba su celular. Aún seguía dormido.-¿Qué?... No lo sé… Hey… Andy, cálmate un poco, ¿quieres?-Se quedó en silencio por unos segundos-Ya estoy saliendo, ¡NO!... Es que me… Sí, me he quedado dormido, ya voy, no, no pases a buscarme… Ya salgo.

Fui hasta la habitación para ver qué rayos sucedía…

-¿Está todo bien?-Vi como Ashley se vestía se manera torpe y apresuraba, para cuando asomé la cabeza se estaba poniendo la remera y buscaba sus zapatillas.
-Sí, debo irme-Pasó a mi lado con el celular en la mano, iba en dirección a la puerta.

-Estaba preparando el desayuno…-Comenté algo cortada. ¿Se marchaba sin siquiera saludarme?

-Lo siento, no puedo quedarme. Debo irme al estudio-Volvió para darme un beso en la mejilla (¡EN LA MEJILLA!), abrió la puerta y se fue… Dejándome con las tostadas medio quemadas y el café muy caliente.

La única relación de verdad que había mantenido con un hombre había sido hace mucho, cuando yo era apenas una estúpida adolescentes con sueños de tener un príncipe azul, el caballo, la corona de princesa y el bufón. Mucho más tarde, cuando él principie con su oxidada espada rompió mi frágil corazón yéndose con las prostitutas del reino comprendí que nunca había que volverse dependiente de nadie, uno siempre debía depender de uno mismo y de nadie más. A lo que iba es que no me sentía mal por este tipo de actitudes como las de Ashley… Simplemente que este chico si que había pisado duro sobre mi cabeza, lo tenía constantemente en mi mente, no podía cree que por una simple noche mi mente se concentrara tanto en él. Había pasado muchas noches con distintas personas, pero jamás me habían interesado, era todo muy casual. Teníamos sexo y luego nos vestíamos y cada uno se iba por su lado, nada de mensajes de texto post sexo ni nada, quizás si nos volvíamos a cruzar en algún boliche podíamos llegar a tener sexo nuevamente, pero seguíamos siendo indiferente a la hora de hacer algo más, nada de salidas, ni citas, ni nada. Y no era porque ellos no me invitaban y yo no tenía el coraje suficiente para hacerlo, sino porque a mí tampoco me interesaba entablar una relación con nadie, no quería… Claro que… Todo eso lo pensaba hasta que llegó Ashley. Suena extremadamente patético, pero ese hombre tenía algo.., algo que me incitaba a no dejarlo ir así nomás. Una vocecita en mi interior me decía que Ashley era especial, y de cierta forma lo había comprobado: cuando le pedí que se quede conmigo y lo hizo, cuando me ayudó a llegar a mi casa… Ese tipo de cosas no me solían pasar a diario.

Después de todo el vértigo de la mañana, sentí que no estaba de ánimos para llamar a alguna amiga para salir a dar una vuelta o tomar algo, ni tampoco tenía ganas de salir por la noche… Estaba como en pausa, estaba desanimada. Así que lo más emocionante que había hecho por la tarde fue mirar películas con pésimas tramas, y ver programas de cocina para ver comida que jamás en mi vida prepararía. Tal fue el aburrimiento que en un momento pasaron una receta para hacer cupcakes, así que la anoté y decidí que mi cena serían cupcakes de chocolate con chocolate caliente, todo bien chocolatoso.

Cuando iba a salir al supermercado me percaté de mi rodilla, había estado sentada así que no me acordaba del dolor, pero en cuando comencé a caminar por mi casa me di cuenta que seguía con la herida allí, no la había desinfectado. Con todo le dolor del mundo me limpié con alcohol, y me vendé la rodilla por si volvía a sangrar. Y ahora si, agarré una campera, plata, las llaves, el celular y salí a comprar los ingredientes para mi arte culinaria de esa noche.

El mercado no quedaba lejos, a solo dos cuadras del edificio en el que vivía. En el trayecto me prendí un cigarrillo y me dejé llevar por los pensamientos, antes de llegar a donde me había propuesto ir, mi celular sonó.

Mensaje de Sammi: ¡Hola, Broo! Esta noche los chicos tocan en un bar del centro, ¿vienes? Tenemos pase gratis por ser conocidas cercanas y te paso a buscar con mi auto.

Me quedé parada en la acera unos instantes pensando si quería o no ir realmente, una parte de mi cabeza gritaba que fuera, que debía ir para ver a Ashley… Y otra, la parte más negativa y orgullosa seguramente, me decía que no, que si él quería verme, que me buscara, que yo no debía ir hacia él como un perrito.

Mensaje para Sammi: De acuerdo, no estoy en casa, cuando llego te mando un mensaje así me dices bien la hora en la que pasas. Besos.

Lo envié.

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Hola, gente hermosa. Mil disculpas por no subir el sábado, nuevamente se me complico. Igualmente ya está, ya pasó todo y este Jueves vuelvo a subir normalmente, no se preocupen.

Gracias por entenderme, ¡los adoro!


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