domingo, 18 de marzo de 2012

One-Shot: Mixed my medicine (Andley)


No recuerdo muy bien por qué llegué aquí, pero de todas formas estaba bien, porque no había otro lugar al que pudiera acudir.

Cada ruido, aparte de mi respiración, me parecía escucharlo el triple de alto de lo que normalmente se escuchaban, mis sentidos estaban alterados, cada célula de mi cuerpo convulsionaba y se retorcía a causa del frío que me generaba la gélida lluvia que caía sobre mí, aunque después de un rato la dejé de sentir ya que todo mi cuerpo se adormeció a falta de calor.
Llevaba mi destruida musculosa pegada a mi cuerpo y mi pelo goteaba contra el césped, definitivamente estaba bajo un gran diluvio.

Sentí pasos detrás de mí, quise pedir a gritos que me dejaran solo, pero la voz no me salía, me había olvidado cómo hablar. Mis cuerdas vocales se petrificaron y se pusieron tensas, haciendo que mi garganta se estremeciera y lágrimas saltaran de mis ojos ya de por si húmedos.

-Te vas a enfermar-Comentó con cierto desinterés una voz detrás de mí.

Giré mi cabeza para pedirle que me dejara solo, que ya estaba grande como para que me dijeran que hacer, que no era mi madre, que podía hacer lo que se me antojara como la victimaria que había generado todo esto había hecho conmigo, jugar para luego romperme el corazón.

-Ashley, te dije que no me siguieras-Tartamudeé, y al girar mi cabeza para dirigirle una mirada asesina, mi nariz rozó la hebilla de su cinturón. Dejé de respirar unos segundos.

-Te fuiste para la parte en la que te avisé que no te haría caso-Se quitó la chaqueta de cuero que llevaba encima y la apoyó sobre mis hombros.

Volví mi cara hacia el frente y fijé mi vista en un punto perdido en la cortina de agua que caía sobre nuestras cabezas, otra vez lo ruidos volvían a aturdirme.

-Déjame solo-Rogué desesperado. Estaba saturado, no quería ver a nadie, quería estar solo, hundirme en mis pensamientos y de paso ahogarme en la melancolía que mis venas transportaban a través de mi cuerpo.

-No- Contestó de manera ruda y sentenciando que era su última palabra, como odiaba a ese endemoniado caprichoso que a cada minuto que pasaba se me hacía más y más… sexy.

Suspiré con exasperación y apreté mis puños con fuerza. La lluvia repiqueteaba sobre mi cabeza haciendo que me doliera, mi sensibilidad se iba intensificando a cada minuto que pasaba sentado en ese banco de una plaza que desconocía completamente.

Ashley aguardó unos minutos antes de tomar las riendas en el asunto y rodearme con sus brazos, mi corazón dio un vuelco y sin pensarlo, apoyé mi cabeza sobre su hombro y suspiré. A pesar de tener todos los sentidos alterados, mi olfato seguía reconociendo con lujo de detalle la encantadora fragancia que él usaba y siempre aplicaba en su cuello, pecho y muñecas.

-Estás frío como un cadáver-Mencionó al sentir mi frío mejilla en su cuello.

-Ojalá fuese un cadáver-Solté exageradamente y cerré los ojos, un patético sollozo rugió en mi pecho e inmediatamente Ashley me apretó más contra él.

-Ya va a pasar, cariño…-Soltó tratando de consolarme de alguna manera, pasé por alto cómo me había llamado y me pegué aún más a él.

Nos quedamos allí quietos como dos estatuas, mis dedos de las manos comenzaban a doler de lo fríos que estaban y mi cara también ya no podía gesticular absolutamente nada, simplemente se había quedado congelada en aquella mueca dolorosa, de mis ojos salían lágrimas que se mezclaban con la lluvia y mi boca no la sentía, no sentía mis labios, no podía modular correctamente nada.

-Vamos a casa, Andy-Ashley se paró y a la fuerza hizo que yo también me pusiera de pie. Quedando frente a frente-Vamos-Su aliento chocó contra mis mejillas, mi corazón se aceleró.

Era un llanto constante, de vez en cuando aumentaba, o a veces disminuía un poco, pero siempre estaba ahí, mis ojos no frenaban la caía de las lágrimas, siempre estaban húmedos.

Ashley condujo con cuidado hasta su casa.

-Quiero volver a mi casa mejor-Dije poniendo resistencia a bajarme del auto.

-Déjame que te preste algo de ropa seca y luego te llevo hasta tu casa-Se bajó del auto y yo tuve que imitarlo e ir tras él.

Cuando por fin estuvimos bajo techo, me sequé la cara con mis manos y traté de respirar tratando de no agitarme.

-Tranquilízate, por favor-Ashley me tomó la cara entre sus manos y me miró fijo a los ojos-Andy, ya pasará, juro que jamás volverá a pasarte nada de esto, lo juro, yo impediré que te lastimen otra vez.

-No mientas-Dije de forma ahogada y comencé a llorar otra vez, estaba destrozado.

-No te miento, en serio-Ashley bajó la voz y se acercó aún más a mi rostro.

Mientras yo seguía llorando y mis entrañas se morían en mi interior, algo más me estaba pasando, mi corazón se aceleraba, mi cuerpo reaccionaba de manera extraña. Mi respiración se entrecortaba cada vez que Ash se acercaba un poco más hacia mí rostro, cerré mis ojos y esperé.

-Nadie te volverá a lastimar-Dijo Ashley entre susurros antes de hacer lo que yo ya tenía predicho que haría, sus suaves labios chocaron contra los míos, y ahí fue cuando la electricidad se expandió por todo mi cuerpo haciendo que ambos perdiéramos el control.

Tomé a Ashley por la remera acercándolo aún más hacia mí, quería sentir su cuerpo pegado al mío. La lengua de Ashley recorrió todo mi paladar, eso generó que mi excitación incrementara aun más y más en mí.

Poco a poco Ashley me fue llevando entre triazos a su habitación, cerró de una patada la puerta y me empujó violentamente a la cama. Inmediatamente yo mismo me quité la chaqueta y la musculosa que seguían húmedas y me lo quedé mirando, él desabrochó su cinturón, se quitó los pantalones y la remera, quedado únicamente con sus ajustados boxers negros que me dejaban ver el contorno de su erección.

Me senté en la cama e inmediatamente él se acercó, se arrodilló entre mis piernas y toó mi rostro para besarme otra vez. Esta vez fui yo quien se adentro con la lengua en su boca y le tocó lo más profundo de su paladar, él dejó escapar un gemido en señal de que eso le había agradado y llevó sus manos a mi pantalón. Con mi ayuda logró quitármelo y al fin los dos quedamos únicamente en ropa interior. Sin dejar pasar ni un segundo más bajé sus boxers y me llevé su pene a mi boca, no podía aguantar más, necesitaba saborear tal cosa. Ash tomó mi nuca y comenzó a empujar mi cabeza, eso hacía que por momentos yo me quedara quiero y él regulara la velocidad con la que él quería que yo moviera mi boca por su miembro, a veces yo volvía a toar el control y me lo quitaba de la boca para frotarlo por un largo rato y volvérmelo a poner en la boca, era una adicción aquella cosa.

En determinado momento Ashley hizo que me detuviera y se quitó de encima mío, hizo que yo me arrodillara en la cama, me quitó la ropa interior y me puso en posición de perro sobre las sábanas.

-Avísame si duele mucho, ¿de acuerdo?-Asentí. Era lógico que fuera a dolerme, es decir, nunca tuve relaciones homosexuales, era mi primera vez.

De a poco y con paciencia Ashley fue introduciendo uno de sus dedos por mi trasero, al principio los reflejos le impidieron llegar lejos, pero con paciencia y un poco de dolor logró meterlo. Fue así hasta que logró meter tres dedos enteros, yo temblaba ya del dolor, pero lo aguantaba, de cierta forma también me gusta y me daba placer.

-Ahora sí-Dijo y agarró firmemente mis caderas, se acomodó detrás de mí y de a poco fue introduciendo su pene dentro mío.

-¡ASHLEY, ME DUELE!-Grité sin pensarlo, no me esperaba tal dolor.

-Relájate, cariño-Dijo él mientras se movía lentamente para no herirme. Yo gemía y pegaba gritos agónicos mientras él intentaba llegar cada vez más dentro de mí.

-Ash, por Dios, detente, me duele mucho-Rogué en un momento. Ashley retiró su pene y yo respiré, pero eso no duró por mucho, Ash volvió a introducirse dentro de mí, esta vez el dolor no era tan malo.

-¿Está mejor?-Dijo mientras lo metía y lo sacaba rápidamente, eso estaba mucho mejor, ahora si lo estaba disfrutando, ahora si quería que llegara lejos.

Ashley siguió haciendo ese movimiento por un largo rato hasta que sin avisarme y de manera brusca las embestidas se volvieron más violentas y comenzó a doler nuevamente.

-Rayos, Andy, eres un maldito estrecho-Se quejó Ashley mientras me daba más y más fuerte.

De un momento para el otro, Ashley introdujo por completo su pene en mí haciendo que yo pegara un alarido que era productor del dolor mezclado por el placer, pude sentir como él acababa en ese mismísimo instante.

Caímos los dos rendidos entre las sábanas, nuestras respiraciones estaban agitadas y nuestros corazón galopaban incontrolables.

-Ahora si te puedo dar la ropa para que te vayas a casa-Dijo Ashley con una sonrisa en su rostro.

-No, prefiero quedarme aquí esta noche-Dije mientras me acercaba a él y me acurrucaba a su lado. Mis ojos ya no goteaban más, y mi corazón volvía a tomar forma, Ashley era la medicina de mis días malos.

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Desde fines del año pasado que tengo este one shot sin terminar, hoy decidí que tenía que terminarlo porque estaba segura que les iba a gustar, disfruten :)

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